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¿Cómo las ciudades se adaptarán a la crisis sanitaria actual?

A medida que gobiernos, empresas y comunidades trabajan para detener el COVID-19, las ciudades cambian física, económica y socialmente

La pandemia de COVID-19 pone al descubierto dos hechos inevitables sobre nuestra realidad: estamos más interconectados que nunca, y las ciudades están en la primera línea en esta crisis y estarán así ante cualquier crisis igualmente globalizada en el futuro.

Desde que surgió en Wuhan, China, el desconocido Coronavirus y la enfermedad que causa, COVID-19, ha matado a miles de personas, muchas de ellas en grandes centros urbanos de todo el mundo.

La planificación urbana ha sido moldeada por las enfermedades infecciosas durante miles de años. A medida que los gobiernos, los médicos y las comunidades trabajan para aplanar la curva de infección, es probable que algunas políticas y cambios de comportamiento influyan en la forma en que viviremos en las ciudades en los próximos años. Aquí presentamos cuatro formas en las que las ciudades están trabajando para combatir la propagación de la enfermedad en estos momentos:

Restricción del acceso

Las restricciones en los viajes, tanto locales como internacionales, son el cambio más evidente en el funcionamiento de las ciudades en todo el mundo.

Después de que el gobierno chino cortó el transporte de entrada y salida de Wuhan y solamente permitió a los residentes salir de sus casas para hacer compras o viajes médicos vigilados de cerca, otras ciudades de ese país adoptaron cierres residenciales que en última instancia se extendieron a cientos de millones de ciudadanos, además de las cuarentenas obligatorias y otras limitaciones de viaje.

La ciudad-estado de Singapur ha aplicado estrictas restricciones de viaje y órdenes de cuarentena en hospitales y hogares, con severas sanciones para quienes infrinjan las normas. España, Francia, Italia y Argentina han promulgado medidas de cierre similares.

En Estados Unidos, los gobiernos estatales y municipales están reaccionando individualmente, y algunos, como California, Ohio, Illinois, Massachusetts, Washington, la ciudad de Nueva York y el Distrito de Columbia, han prohibido las reuniones de cierto tamaño y han cerrado restaurantes y bares. Otros gobiernos están promoviendo el aislamiento social autoimpuesto. Los cierres están convirtiendo en pueblos fantasmas lugares que antes eran espacios urbanos llenos, por este motivo muchos negocios se enfrentan a un futuro incierto.

Las restricciones a los viajes han tenido repercusiones de gran alcance en la productividad, la contaminación atmosférica y las emisiones de carbono. En China, la pandemia ha causado una reducción del 15 al 40 por ciento en los principales productos industriales, lo que ha dado lugar a una disminución de aproximadamente el 25 por ciento de las emisiones de carbono. Los datos de los satélites capturaron un cambio radical en los niveles de contaminación atmosférica en toda China e Italia a medida que las restricciones entraban en vigor. Dada la conexión entre la contaminación del aire urbano y la muerte prematura, algunos cálculos iniciales incluso sugieren que el cambio en la calidad del aire podría tener efectos positivos de gran alcance en la salud de los jóvenes y la población de mayor edad.

Sin embargo, la experiencia pasada muestra que las reducciones de las emisiones causadas por una recesión económica probablemente sean temporales. A medida que la producción de las fábricas comience a reiniciarse en algunas zonas de China, por ejemplo, el gobierno podría relajar las normas ambientales que ayudan a controlar las emisiones.

Fortalecimiento de los sistemas de transporte público

Estambul ha desplegado una flota higiénica de 40 vehículos y cientos de personas para sanitizar y volver a sanitizar las instalaciones públicas y municipales. La flota también es responsable de la limpieza de los espacios públicos de propiedad municipal como bibliotecas, espacios de trabajo, centros culturales, instalaciones para discapacitados y lugares de culto.

Estambul también ha intensificado los protocolos de limpieza rutinaria en su extenso sistema de transporte público, que atiende a más de 5 millones de personas al día. Por ejemplo se han instalado desinfectantes en más de 40 estaciones de autobuses de tránsito rápido. Otros grandes sistemas de metro, de Hong Kong a Washington, DC, también están intensificando la limpieza.

Después de que un estudio en Hubei mostrara cómo el COVID-19 se propagó de una persona a nueve en el curso de un solo viaje de larga distancia en autobús, las operaciones de los autobuses, donde todavía estaban funcionando, se ajustaron para ayudar a prevenir la propagación del virus.

Kigali, en Rwanda, ha instalado estaciones portátiles para lavarse las manos en las paradas de autobús, los sitios de taxis y los estacionamientos de toda la ciudad.

La Iniciativa de Movilidad Urbana Transformadora dirigida por Alemania ha hecho un resumen de muchos ajustes realizados por las flotas de autobuses municipales de Alemania, Polonia, Suiza y China, así como un hilo de Twitter que cataloga los nuevos esfuerzos en materia de higiene en el transporte público en todo el mundo.

Para reducir el contacto con los conductores, muchos operadores prohíben ahora a los pasajeros subir a bordo por la puerta principal y han dejado de vender billetes a bordo. En Suiza, algunos autobuses han separado a los conductores de los pasajeros con barricadas temporales. Tanto en Europa como en China, los operadores de autobuses han empezado a utilizar marcas en el suelo para indicar las distancias de seguridad entre los pasajeros.

Ulán Bator, la capital de Mongolia, ha reducido el funcionamiento de los autobuses en un 50 por ciento para desalentar los viajes, y Shenzhen, en China, ha reducido la ocupación máxima de los autobuses y otros vehículos de transporte público a la mitad de su límite normal para reducir las posibilidades de propagación de la infección.

Creación de alternativas al transporte público

Mientras la gente evita las multitudes y el movimiento esté restringido, las ciudades aseguran que el uso del transporte público ha disminuido drásticamente. Estambul reveló una disminución de casi el 50 por ciento en el número de usuarios del transporte público, más de dos millones de pasajeros en marzo.

El sistema de autobuses de tránsito rápido de San Francisco (BART) solicitó una inyección de fondos de emergencia, revelando que tienen 5 millones de dólares en pérdidas semanales, debido en parte a la pandemia que mantiene alejados a los usuarios. En China, algunas ciudades como Wuhan y Huanggang suspendieron por completo el transporte público para contener el virus.

En Colombia, Bogotá está buscando una alternativa creativa a los trenes y autobuses. La alcaldesa Claudia López anunció que la ruta del día de las calles abiertas de la ciudad, la mundialmente famosa Ciclovía, que normalmente se celebra sólo los domingos, estará cerrada a los coches y abierta a los ciclistas y peatones también durante los días laborables. Más de 76 kilómetros de cierre de calles se utilizarán cada día de la semana para dar a la gente alternativas para desplazarse a través del sistema de transporte público. Las nuevas rutas ciclistas temporales se suman a los 500 kilómetros de carriles de bici permanentes de la ciudad.

Ciclovías

El tráfico de peatones parece haber disminuido en general en las ciudades más afectadas, especialmente el de turistas, pero se ha visto que el uso de la bicicleta ha aumentado en Nueva York, Filadelfia y varias ciudades de China.

Sin embargo, el aumento del tráfico puede poner a prueba la seguridad de la infraestructura para bicicletas en muchas ciudades. El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, hizo la prepuesta de ir en bicicleta o a pie al trabajo, una petición que exige carriles de bici de emergencia y otros cambios en la infraestructura.

Otros gobiernos han ido en contra de la promoción del ciclismo. En España, donde los nuevos casos han aumentado considerablemente, la policía ha multado a los ciclistas por hacer viajes no esenciales después de que se ordenara a la gente que se quedara en casa excepto para ir al trabajo, al hospital o para comprar comida o medicinas.

Proporcionar una transparencia total de los datos

Cuando las infecciones en Corea del Sur se dispararon en la ciudad de Daegu, el país promulgó una estrategia de datos abiertos y participación pública. Esto ha provocado algunas críticas, pero también ha dado lugar a una respuesta novedosa.

Corea del Sur ha pedido a las personas en cuarentena domiciliaria que utilicen aplicaciones de autodiagnóstico, que las conecten con el personal médico y ha puesto en marcha una serie de aplicaciones y sitios web que comparten información detallada sobre la propagación de la enfermedad. Un mapa interactivo creado por un estudiante universitario pero alimentado con datos del gobierno, muestra los lugares que han visitado las personas infectadas, así como sus características demográficas. Además, una popular aplicación móvil desarrollada de forma privada hace referencia a los mismos datos para enviar alertas a los usuarios cuando se acercan a menos de 100 metros de estos lugares.

Otra forma en que Corea del Sur pide la participación del público es a través de las pruebas. La ciudad de Goyang ha liderado un innovador método de prueba sin contacto. La ciudad abrió una instalación en un estacionamiento donde la gente puede simplemente bajar las ventanas y ser sanitizada por personal médico con equipo de protección. Otras ciudades, incluyendo Seúl, han seguido el ejemplo de Goyang y han abierto instalaciones similares.

México

En la Ciudad de México, trabajadores del sector de la salud que laboran en las alcaldías Benito Juárez, Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo podrán utilizar de forma gratuita el servicio de bicicletas compartidas Mobike con pases de hasta 15 días. Además, el Sistema Ecobici lleva a cabo la sanitización de bicis ancladas y cicloestaciones por lo menos cada 48 horas. Cabe recordar que las manos son uno de los principales medios de contagio del Coronavirus, de ahí la importancia de la sanitización de cinco mil 918 bicicletas del sistema en las calles y 200 por día que entran a los talleres por mantenimiento.

Para evitar la conglomeración de personas, el Gobierno de la Ciudad de México canceló cualquier evento o reunión de más de 100 personas, se suspendieron clases presenciales en todos los niveles educativos, y todos los museos, cines, teatros, deportivos y zoológicos, y eventos religiosos en la capital del País fueron suspendidos hasta nuevo aviso.

El enfoque inmediato de las ciudades debería ser detener la propagación de COVID-19, pero el actual distanciamiento social amenaza con perturbar lo que hace funcionar a las ciudades: el impulso humano de congregarse.

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