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La infraestructura natural como herramienta para enfrentar el estrés hídrico en México

WRI desarrolló la Calculadora financiera de infraestructura natural para la recarga de acuífero, para un caso de estudio en Monterrey

El agua es un recurso esencial para la vida humana, la sostenibilidad de los ecosistemas y la existencia de la economía y las ciudades como hoy las conocemos. Sin embargo, poco estamos haciendo para atender de manera sistémica la inminente crisis de agua que amenaza a la mayoría de las ciudades del mundo.

México es un país con relativa abundancia hídrica. Las fuentes oficiales lo catalogan como un territorio con grado bajo de presión sobre el recurso hídrico, en su promedio nacional. Sin embargo, al analizar las cifras con mayor atención, las mismas fuentes muestran que al menos 8 de las 13 regiones hidrológicas del País se enfrentan a grados de presión altos o muy altos. En coincidencia con esto último, fuentes internacionales como el ranking de países de Aqueduct 3.0, clasifica a México en el lugar 24 a nivel mundial, a partir de que 23 de sus 32 estados manifiestan estrés hídrico alto o extremadamente alto.

¿Por dónde empezar? volvamos al origen

En el contexto actual, la toma de acciones no puede esperar más.

Dentro de la búsqueda histórica de soluciones al reto del agua, México ha invertido una gran cantidad de presupuesto público y de participación privada para garantizar el establecimiento de la infraestructura hídrica con la que hoy se cuenta: presas, bordos, acueductos, plantas potabilizadoras y de tratamiento de agua residual, entre otras.

En este ejercicio de selección e inversiones, hemos olvidado al elemento principal detrás del recurso hídrico: la naturaleza.

La exigencia de las ciudades actuales hace que la infraestructura hídrica tradicional o gris sea sin duda necesaria; sin embargo, la complejidad del reto al que nos enfrentamos, también nos obliga a pensar en términos de soluciones diversas y complementarias que garanticen la sostenibilidad y la resiliencia del sistema como un todo. En esta lógica, la infraestructura natural o verde es esencial.

La infraestructura natural, está constituida por los sistemas y elementos biofísicos de un territorio, que, a partir de sus funciones inherentes y gracias a su gestión intencional y estratégica, mejoran o restauran los elementos del sistema para producir servicios y beneficios equiparables o complementarios a los de la infraestructura tradicional, con mayor resiliencia y a menor costo.

Los bosques, por ejemplo, son una forma natural de infraestructura hídrica que, de manera simultánea, ejecutan funciones equivalentes a las de una presa de almacenamiento de agua, como captación y almacenamiento, son un sistema de control de inundaciones, al ralentizar la escorrentía y reducir el volumen transferido, y sirven como una planta de tratamiento, al filtrar y reducir los contaminantes y sedimentos exportados.

Calculadora

¿Dónde estamos hoy?

A escala internacional, cada vez existen más argumentos que demuestran que la integración de la infraestructura verde con la gris en la planeación de proyectos e inversiones de gran escala, puede ayudar a cubrir la brecha, aún existente, en cuanto a la infraestructura hídrica requerida se refiere. En el mismo sentido, existen esfuerzos crecientes para generar las condiciones que permitan incrementar la movilización de recursos financieros hacia la infraestructura hídrica basada en la naturaleza. Ejemplos claros de lo anterior son el lanzamiento de los criterios de infraestructura hídrica, emitidos el año pasado por la iniciativa de bonos climáticos (CBI), o la reciente emisión del primer bono de resiliencia forestal en California.

No obstante, en contextos como el mexicano, las oportunidades para invertir en infraestructura verde o en combinaciones eficientes de infraestructura gris y verde, siguen siendo escasas o estan en pausa, debido a la prevalencia de preguntas en torno a su factibilidad y al reto de cómo conectar a los dos grandes sectores requeridos para su implementación: el medioambiental y el financiero.

El caso piloto de la Zona Metropolitana de Monterrey

En un esfuerzo por abatir las barreras existentes y estructurar el camino requerido en el País para movilizar más recursos hacia este tipo de soluciones y perspectivas, en el Instituto de Recursos Mundiales México (WRI México) desarrollamos un caso de estudio en el Área Metropolitana de Monterrey (AMM), dirigido a examinar los costos y beneficios de utilizar la infraestructura natural, como parte del portafolio de soluciones para los retos hídricos de la región.

El Área Metropolitana de Monterrey, en el estado de Nuevo León, es un territorio altamente productivo a nivel nacional, así como altamente demandante de recursos hídricos. El Plan Hídrico Nuevo León 2050, refiere dotaciones de agua en el AMM de alrededor de 16 metros cúbicos por segundo (m3/s), dependientes de un sistema constituido por una combinación de fuentes subterráneas (32 por ciento del total abastecido por 7 sistemas acuíferos) y fuentes superficiales (68 por ciento del total, provisto por 3 presas principales). El sistema opera actualmente de manera adecuada, sin embargo la demanda proyectada para los siguientes 30 años significará un déficit potencial de por lo menos 8 m3/s. Lo anterior representa un importante desafío para los habitantes de ese territorio, quienes reconocen que deben actuar inmediatamente para hacer frente a este desbalance.

En ese contexto, bajo el liderazgo del Fondo de Agua metropolitano de Monterrey (FAMM) y el gobierno estatal de Nuevo León, se inició un ejercicio para detectar alternativas que incrementen el agua disponible y reduzcan la vulnerabilidad del sistema hídrico de la región. El papel de WRI México en este proceso consistió en la elaboración de un ejercicio encaminado a evaluar el rol de la infraestructura natural, como parte de las estrategias de seguridad hídrica del territorio.

El proceso realizado se fundamentó en la implementación parcial de la metodología Green-Gray Assessment, una herramienta que ayuda a examinar los costos y los beneficios de utilizar infraestructura verde en combinación con infraestructura tradicional construida, consistente en la ejecución de seis pasos para la evaluación de la inversión en infraestructura natural:

  1. Definición del objetivo de inversión
  2. Especificación de portafolios de inversión de infraestructura verde
  3. Modelación biofísica de beneficios
  4. Monetización de costos y beneficios
  5. Evaluación financiera
  6. Análisis de sensibilidad e incertidumbre

Como resultado se creó una nueva herramienta prototipo, la Calculadora financiera de infraestructura natural para la recarga de acuíferos, que establece las conexiones básicas requeridas entre los aspectos biofísicos conocidos de la región y los aspectos del mercado, para evaluar el caso financiero de invertir en infraestructura natural en la zona metropolitana de Monterrey. Estos resultados se suman a los obtenidos por una serie de estudios piloto realizados mediante la aplicación de esta misma metodología en México y Brasil.

La calculadora permite a los actores interesados valorar el desempeño financiero de diferentes portafolios de inversión, basados en acciones de infraestructura natural para la recarga de acuíferos (restauración, manejo hidroforestal y conservación), en aras de definir los portafolios y las estrategias de intervención más costoefectivas en el marco del objetivo planteado.

Calculadora 2

¿Qué sigue?

Ante esta perspectiva de apremio, las ciudades deben empezar a actuar.

Aunque la incorporación de la infraestructura natural es tan sólo una de las alternativas posibles en el marco de un reto por demás complejo, es sin duda alguna indispensable para transitar hacia una visión sistémica e integrada en torno a la seguridad y la resiliencia hídrica de las ciudades.

Las herramientas y los métodos como el Green-Gray Assessment, y la Calculadora financiera de infraestructura natural para la recarga de acuíferos, pueden ayudar a tomadores de decisiones a traducir este tipo de estrategias en acciones reales, evaluar su costoefectividad y mejorar su diseño para garantizar su factibilidad a largo plazo.

El Instituto de Recursos Mundiales México trabaja con aliados gubernamentales y privados para desarrollar nuevos casos de estudio, robustecer la información disponible, y trabajar en la incorporación de este tipo de soluciones en las políticas públicas de las ciudades, de modo que, como parte de la solución, empecemos a reconocer y a aprovechar al máximo los recursos territoriales y naturales disponibles.

No hay razón para seguir en pausa. Necesitamos volver al origen e invertir en la naturaleza.

El Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) es una organización técnica global que convierte las grandes ideas en acciones: establece vínculos entre la conservación del medio ambiente, las oportunidades económicas y el bienestar humano. Para leer una nota técnica sobre la Calculadora financiera de infraestructura natural para la recarga de acuíferos, clique aquí.

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