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Boletín de prensa: Piden jóvenes impulso a educación ambiental

  • Proponen reforzar la educación ambiental sobre las energías renovables, jerarquías viales y prevención de incendios
  • Llaman a monitorear contaminantes por medio de drones e Inteligencia Artificial
  • Piden modelos para compartir automóvil en el regreso a clases, incluyendo uno enfocado en las mujeres

Ciudad de México.- El Instituto de Recursos Mundiales México (WRI México, por sus siglas en inglés) llevó a cabo los días 17 y 24 de junio y 1 y 8 de julio cuatro conversatorios en los que jóvenes de México y Latinoamérica abordaron los tópicos tratados en las semanas de Ciudades, Movilidad, Bosques y Energía de la iniciativa Revolución Sostenible y su relación con la calidad del aire.

Durante los conversatorios, los jóvenes identificaron, de la mano de expertos de WRI México y de otros invitados, tópicos prioritarios y posibles líneas de solución para cada una de las problemáticas expuestas. Las sesiones estuvieron integradas por presentaciones (realizadas ya fuera por los expertos o por los jóvenes) y mesas de trabajo, tras las cuales se generaron nubes de palabras que se compartieron al cierre de cada sesión.

El primer conversatorio juvenil abordó los temas de cambio climático y calidad del aire, y contó con la presencia de Avelina Ruiz, gerente de clima de WRI México; de Natalia Lever, directora regional para México y Latinoamérica en The Climate Reality Project; Beatriz Cárdenas, directora de calidad del aire de WRI México y colíder global de calidad del Aire de WRI, y de los ponentes jóvenes: Evila Olmedo, estudiante de secundaria del Instituto Ovalle Monday, María Isabel Román, enfermera y miembro de la de la red de jóvenes de CRP y Gerardo Magdaleno, estudiante de licenciatura del ITESM. Ruiz manifestó la urgencia que existe de implementar acciones para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, pues el calentamiento de la tierra y el subsecuente incremento en el nivel del mar, por ejemplo, hace que haya más ciudades y poblaciones en zonas vulnerables.

“Hay una relación entre contaminación, vulnerabilidad al cambio climático y pobreza”, dijo.

También expuso que, si bien durante los primeros meses de la pandemia se registró una disminución de las emisiones a nivel global en diferentes sectores como la industria, transporte terrestre, generación de electricidad, aviación y actividades del sector público, así como la reducción de concentraciones de partículas suspendidas PM10 y NO2 por el cambio de actividades, en muchas ciudades del mundo todavía se padece el problema de contaminación del aire (además de ozono y partículas PM2.5) por la presencia de metales pesados, compuestos orgánicos volátiles, óxidos de azufre, entre otros.

“Esta gran inequidad que tenemos no solamente en nuestro país, sino en todo el mundo, en nuestras ciudades, barrios, colonias; hay personas que están más expuestas a ciertos contaminantes que otras, hay una inequidad en las sociedades en las que vivimos y este es un momento para reflexionar”, dijo Cárdenas.

Algunas de las soluciones identificadas en la sesión fueron:

  • Innovar en la tecnología de cremación de cuerpos, pues actualmente emite dioxinas
  • Monitorear contaminantes por medio de drones e Inteligencia Artificial para acceder a datos en tiempo real

En el segundo conversatorio sobre movilidad y calidad del aire participaron como ponentes los expertos a Fernando Páez, director de Movilidad de WRI México y Diana Amezola, coordinadora de movilidad activa de WRI México, y los jóvenes Evila Olmedo, estudiante de secundaria del Instituto Ovalle Monday; Arielle Canahuati Rietti, estudiante del ITESM, y María Gascón, joven de la red de CRP. Fernando Páez abordó los problemas a los que se enfrenta la movilidad y las áreas de oportunidad que esta tiene, especialmente en esta época de pandemia.

“Pocas ocasiones históricas recientes han obligado el paro total de la movilidad en las zonas urbanas”, destacó.

Respecto de la situación de la calidad del aire durante la contingencia por COVID-19, el experto reconoció que se produjo un cambio en las conductas de las personas, lo cual ha tenido impactos positivos, como el aumento en el uso de modos de traslado no motorizado, y negativos, como el aumento de incidentes viales, pero que estos cambios no han sido suficientes para mejorar la calidad del aire.

“Es necesario un nuevo enfoque en movilidad que contemple la salud pública, resiliencia integral y la justicia social para hacer frente a la pandemia”, dijo.

Diana Amezola comentó que entre el 20% y 65% de los viajes en todo el mundo se realizan a pie o en bicicleta y muchas veces inician y terminan de la misma manera.

“Desafortunadamente, muchas de estas personas arriesgan sus vidas en transporte activo y más del 25% de estas personas son asesinadas por falta de una seguridad vial”, añadió.

Entre las soluciones encontradas destacaron:

  • Modelos para compartir automóvil en el regreso a clases, incluyendo uno enfocado en las mujeres para salvaguardar su seguridad
  • Impulso al uso de la bicicleta, aunado con una mejora de la infraestructura ciclista y el respeto a las jerarquías viales

El tercer conversatorio, sobre bosques y calidad del aire, contó con la participación de José Iván Zuñiga, gerente de paisajes forestales de WRI México y de Rebeca Quiñonez-Piñón, coordinador de alcance de la monarca de la Federación Nacional de Vida Silvestre (NWF, por sus siglas en inglés), y de los jóvenes Ángel Balam Barrón Martínez, estudiante de secundaria del Instituto Ovalle Monday; Luis Ortega Argüelles, estudiante de licenciatura del ITESM y Francisco Colín, de Multiversidad Nómada Sostenible.

Zuñiga expuso la importancia de los ecosistemas forestales en la calidad del aire y del agua, en la formación de suelos, el subministro de alimentos y en la regulación global del clima y las temperaturas.

Recalcó que, en México, entre el 60% y el 70% de los bosques y selvas son de propiedad social, lo cual es fundamental para entender los retos a los que se enfrenta la gestión de los bosques y ecosistemas que se encuentran en un estado de marginación, volviéndolos vulnerables frente a crisis económicas como la actual ocasionada por la pandemia de COVID-19.

El experto resaltó también el enorme potencial biocultural que tienen las culturas originarias y campesinas con respecto al desarrollo y cuidado de los bosques, así como los problemas que enfrentan como plagas y enfermedades, incendios, tala ilegal y cambios en los ecosistemas consecuencia del cambio climático, e invitó a una mejor integración del territorio, y a trabajar con las comunidades y localidades para el cuidado y protección de los ecosistemas, reforzando la gobernanza local.

Rebeca Quiñonez-Piñón abordó el tema de las áreas protegidas y de conservación como lo son los santuarios de la mariposa monarca y subrayó la vulnerabilidad económica en la que se encuentran por la pandemia debido a los recursos limitados con los que cuentan las comunidades y encargados de manejar estos espacios.

Entre las soluciones encontradas destacaron:

  • Apoyar campañas de reforestación y prevenir incendios forestales
  • Monitoreo forestal para detectar la tala ilegal y de la fauna en tiempo real mediante el uso de sensores
  • Diseñar cultivos compatibles con los bosques para producir alimentos de manera sostenible

El último conversatorio juvenil, sobre energía y calidad del aire, contó con la participación de las expertas de WRI México Samantha López, coordinadora de energías limpias y Tania López, coordinadora de proyectos de calidad del aire, y de los jóvenes Emmanuel Gómez Gutiérrez, estudiante de secundaria del Instituto Ovalle Monday; Martin Alexander Pedraza Pohlenz, estudiante de sistemas ambientales del ITESM-Monterrey y Berenice Hernández Rubio, estudiante de ingeniería del Instituto Politécnico Nacional.

Samantha López explicó que el 51% y 13.1% de la generación de energía eléctrica en nuestro país se realiza con las tecnologías de ciclo combinado y térmica convencional, respectivamente, cuyos principales combustibles son el combustóleo y el gas natural.

Añadió que, por esa razón, el sector energético contribuye con el 71% de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero, de acuerdo con datos de 2015 recogidos en la sexta comunicación de cambio climático del INECC.

Tania López, por su parte, expuso cómo el uso de combustóleo tiene efectos importantes en la salud de las poblaciones cuando éstas están cerca de fuentes como refinerías.

“La política energética y de medio ambiente de nuestro país requiere de medidas conjuntas para mitigar tanto las emisiones de las principales fuentes de emisiones que contribuyen al cambio climático como de las que generan impactos locales, enfermedades y muerte prematura en las poblaciones afectadas”, dijo.

Añadió que, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública y al estudio de la Carga Global de Enfermedad, el número de muertes prematuras y las hospitalizaciones de asma en México generados por exposición a contaminantes del aire son 32 mil 813 y 80 mil 147, respectivamente.

Entre las soluciones encontradas destacaron:

  • Reforzar la educación ambiental y el conocimiento de la sociedad sobre las energías renovables y cuáles se pueden implementar en casa
  • Impulsar la instauración de techos verdes y paneles solares en espacios como museos
  • Mayor involucramiento de los municipios en el fortalecimiento de políticas públicas

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