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POSICIONAMIENTO: Los acuerdos en la COP26 deben convertirse en acción y ser más ambiciosos en 2022

GLASGOW, Escocia, 13 de noviembre de 2021.- Las negociaciones climáticas de la ONU (COP26) concluyeron. Los 151 nuevos compromisos climáticos nacionales presentados antes y durante la cumbre no lograron poner al mundo en el camino correcto para limitar el calentamiento a 1.5°C. Sin embargo, tras dos semanas de negociaciones, los delegados coincidieron en que, el próximo año, los países deberían fortalecer aún más sus objetivos de reducción de emisiones para 2030, desembolsar cantidades mayores de financiamiento a los países en desarrollo y tomar medidas para ayudar a los países vulnerables a lidiar con las pérdidas y daños causados por los impactos climáticos.

A continuación, reproducimos la declaración de Ani Dasgupta, presidente y director ejecutivo del World Resources Institute, al respecto:

“En un año marcado por la incertidumbre y la desconfianza, la COP26 confirmó la importancia de la acción global colectiva para abordar la crisis climática. Si bien aún no estamos en el camino correcto, el progreso logrado durante el último año y en la cumbre COP26 culminó en acuerdos destacados y una base sólida sobre la cual construir. La verdadera prueba consistirá en si los países aceleran sus esfuerzos y convierten los compromisos en acciones.

“Los negociadores encontraron puntos en común en temas clave, incluido el acuerdo para fortalecer aún más los objetivos a 2030 para mantener viable la meta de limitar el aumento de la temperatura a 1.5°C, intensificar y acelerar el apoyo financiero a los países en desarrollo, establecer un espacio dedicado para finalmente abordar las pérdidas y daños permanentes de impactos climáticos y ultimar las reglas para implementar el Acuerdo de París. Un aspecto especialmente positivo de la COP26 fue la eficacia de los países vulnerables, los jóvenes y los activistas climáticos para exigir una mayor acción y rendición de cuentas. Y, por primera vez, los negociadores acordaron explícitamente acelerar la acción para eliminar las incesantes eléctricas de carbón y eliminar gradualmente los subsidios a los combustibles fósiles, un importante paso adelante.

“Varios de los principales emisores tienen planes débiles para 2030 y deberán presentar objetivos más agresivos para reducir sus emisiones en esta década. Es alentador que los países acordaron regresar el próximo año para presentar metas más sólidas para 2030 y estrategias a largo plazo que apunten hacia una transición justa a emisiones netas cero para mediados de siglo. Si el mundo va a hacerle frente a la crisis climática, nadie puede quedarse al margen.

“Es imperdonable que los países desarrollados no hayan cumplido su compromiso de entregar 100 mil millones de dólares anuales a partir de 2020, especialmente cuando proporcionan cientos de miles de millones de dólares en subsidios para combustibles fósiles. Es significativo que el resultado final de la COP26 ponga a los países desarrollados en la difícil situación de informar sobre su progreso hacia la meta de 100 mil millones de dólares. Los países también avanzaron en el desarrollo de una nueva meta financiera que va más allá de 2025. Asimismo, las naciones acordaron al menos duplicar el financiamiento para la adaptación para 2025, lo que implica por lo menos unos 40 mil millones de dólares, lo cual es un progreso muy importante.

“La COP26 finalmente puso en la mesa el tema crítico de pérdidas y daños. El cambio climático ya está causando devastadoras pérdidas de vidas, tierras y medios de vida. Algunos daños son permanentes, desde islas que desaparecen bajo las olas hasta recursos hídricos que se están secando. En Glasgow, los países acordaron una nueva asistencia técnica sobre pérdidas y daños para ayudar a los países vulnerables y para establecer un diálogo sobre la financiación de pérdidas y daños. Para satisfacer las necesidades de los países vulnerables, es fundamental que los diálogos establecidos en Glasgow sean más que un discurso y den lugar a recomendaciones sobre la escala de financiación necesaria.

“Uno de los resultados más preocupantes de la COP26 son las reglas para los mercados internacionales de carbono. Si bien los negociadores acordaron que la doble contabilización de las mismas reducciones de emisiones es inaceptable, es lamentable que los países hayan acordado permitir el uso de antiguos créditos de emisiones para cumplir con sus nuevos compromisos climáticos. En la COP27, es fundamental que los negociadores establezcan directrices estrictas para garantizar que estos créditos representen reducciones reales y minimicen cuántos terminan siendo utilizados.

“Los grandes anuncios fuera de las negociaciones formales fueron alentadores. En conjunto, señalan la determinación del mundo de realizar el cambio sistémico necesario en sectores clave para ponernos en un camino más sostenible. Países, empresas e inversores anunciaron planes para acelerar el abandono de la energía proveniente del carbón, reducir drásticamente las emisiones de metano, detener y revertir la pérdida de bosques y alinear las inversiones privadas a emisiones netas iguales a cero. La iniciativa Science-Based Targets ofreció un nuevo estándar para que las empresas verifiquen sus compromisos de emisiones netas cero. El valor de la naturaleza fue prominente en Glasgow, incluida la necesidad de ampliar rápidamente las soluciones basadas en la naturaleza y la restauración del paisaje, hacer que la agricultura sea más sostenible y proteger el océano. Es necesario hacer mucho más para convertir rápidamente estas iniciativas prometedoras en acciones tangibles y garantizar que sean justas e inclusivas.

“El tren avanza y todos los países deben subir a bordo. A medida que la atención se desplaza más allá de la COP26, es fundamental que todos redoblen sus esfuerzos y conviertan los compromisos en acciones reales de manera que beneficien a todas las personas".

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